Cómo detectar los fallos de un negocio que el cliente sí percibe
Cómo detectar los fallos de un negocio que el cliente sí percibe

Mystery shopper: cómo detectar los fallos de un negocio que el cliente sí percibe

Una empresa puede invertir en publicidad, mejorar sus instalaciones y formar a sus empleados y, aun así, estar perdiendo clientes por pequeños errores que pasan desapercibidos desde dentro. Una llamada atendida sin suficiente interés, una respuesta que tarda demasiado, un proceso de compra confuso o un vendedor que no sabe resolver una duda pueden afectar directamente a la experiencia del consumidor.

Precisamente por eso, cada vez resulta más interesante analizar el negocio desde el otro lado del mostrador. Contar con una agencia de mystery shopper permite observar cómo funciona realmente la atención al cliente mediante evaluaciones realizadas de forma anónima y siguiendo criterios previamente definidos.

El objetivo no consiste únicamente en localizar errores. La información obtenida puede servir para comprender qué está funcionando correctamente, dónde se están perdiendo oportunidades y qué aspectos conviene modificar para ofrecer una experiencia más consistente.

¿Qué es exactamente un mystery shopper?

Un mystery shopper, también conocido como cliente misterioso, actúa como un consumidor habitual sin revelar que está realizando una evaluación. Puede visitar un establecimiento, solicitar información, interesarse por un producto o realizar determinadas acciones que permitan comprobar cómo responde la empresa ante una situación real.

Durante ese proceso observa diferentes aspectos de la experiencia. La atención recibida, el conocimiento del producto, el cumplimiento de los protocolos, la limpieza del establecimiento o la capacidad del personal para resolver dudas pueden formar parte de la evaluación.

Posteriormente, toda esa información se recoge de forma estructurada para obtener una visión mucho más precisa de lo que sucede cuando un cliente entra en contacto con el negocio.

El problema de analizar una empresa únicamente desde dentro

Cuando una persona trabaja todos los días en el mismo negocio termina acostumbrándose a determinados procedimientos. Algunas situaciones pueden parecer normales para empleados y responsables simplemente porque llevan años funcionando de la misma manera.

El cliente, sin embargo, no tiene esa perspectiva. Si tarda demasiado en recibir atención, encuentra información contradictoria o tiene dificultades para completar una compra, su percepción puede ser muy diferente.

Una evaluación externa ayuda a detectar precisamente esa distancia entre la experiencia que la empresa cree ofrecer y la que realmente recibe el consumidor.

Qué aspectos se pueden analizar

El mystery shopping puede adaptarse a las características de cada empresa. No tendría sentido evaluar de la misma forma un restaurante, un concesionario, una tienda de moda o una agencia de viajes.

Entre los elementos que pueden observarse se encuentran:

  • El tiempo que tarda un cliente en ser atendido.
  • La amabilidad y profesionalidad del personal.
  • El conocimiento sobre los productos o servicios.
  • La capacidad para detectar las necesidades del cliente.
  • El cumplimiento de los protocolos establecidos.
  • La claridad de la información proporcionada.
  • El seguimiento realizado después de una consulta.
  • El estado y presentación del establecimiento.

Definir previamente qué se quiere analizar es fundamental para que la evaluación produzca información realmente útil.

La atención telefónica también forma parte de la experiencia

La relación entre una empresa y sus clientes no comienza siempre en un establecimiento físico. En muchos negocios, el primer contacto se produce mediante una llamada telefónica.

Ese momento puede determinar si una persona continúa interesada o termina buscando otra alternativa. El tiempo de respuesta, el tono utilizado, la capacidad para explicar un servicio y la forma de gestionar las objeciones influyen en la percepción inicial de la empresa.

Realizar evaluaciones mediante llamadas permite comprobar si los procedimientos comerciales definidos sobre el papel se están aplicando realmente en el día a día.

La web también puede hacer perder clientes

En los negocios digitales ocurre algo similar. Una página puede tener un diseño atractivo y, sin embargo, presentar obstáculos que dificulten una compra o una solicitud de información.

Formularios demasiado largos, información difícil de encontrar, procesos poco intuitivos o tiempos de respuesta elevados pueden provocar que un usuario abandone antes de completar la acción prevista.

Analizar la experiencia desde la perspectiva de un cliente permite identificar esos puntos de fricción y comprender mejor cómo interactúan los usuarios con el negocio.

Redes sociales y nuevos puntos de contacto

Las redes sociales se han convertido también en canales de atención. Muchos consumidores utilizan estos espacios para preguntar precios, consultar disponibilidad, resolver problemas o conocer mejor una marca antes de comprar.

Por ese motivo, una evaluación completa puede estudiar aspectos como el tiempo de respuesta, la claridad de la comunicación o la capacidad para trasladar una conversación hacia una oportunidad comercial.

La experiencia del cliente ya no depende de un único canal. Una misma persona puede descubrir una empresa en redes sociales, visitar su web, llamar por teléfono y finalmente acudir al establecimiento físico.

Convertir las observaciones en mejoras concretas

Detectar un problema sirve de poco si después no se toman decisiones. El verdadero valor de este tipo de análisis aparece cuando los resultados se convierten en acciones concretas.

Si varias evaluaciones muestran que los clientes esperan demasiado para recibir atención, puede ser necesario reorganizar determinados procesos. Si el personal tiene dificultades para explicar un producto, quizá sea conveniente reforzar la formación. Y si las consultas digitales quedan sin respuesta, habrá que revisar cómo se gestionan esos canales.

La información permite así establecer prioridades en lugar de realizar cambios basados únicamente en intuiciones.

Una herramienta útil para negocios con varios establecimientos

El mystery shopping puede resultar especialmente interesante para empresas con diferentes tiendas, oficinas, restaurantes o puntos de atención.

Aunque exista un protocolo común, la experiencia puede variar considerablemente entre establecimientos. Comparar resultados ayuda a comprobar si los estándares de servicio se mantienen y a detectar diferencias entre equipos.

También permite identificar prácticas que están funcionando especialmente bien en determinados centros y que podrían trasladarse al resto de la organización.

Escuchar al cliente incluso cuando no se queja

No todos los consumidores comunican una mala experiencia. Muchos simplemente deciden no volver. Esto provoca que algunos problemas permanezcan ocultos durante mucho tiempo porque la empresa nunca recibe una reclamación directa.

Observar el negocio desde la perspectiva de un cliente permite descubrir parte de esas situaciones antes de que se conviertan en un problema recurrente.

En un mercado donde diferentes empresas pueden ofrecer productos y precios similares, la experiencia durante todo el proceso de compra puede terminar siendo uno de los factores que determine qué negocio elige el consumidor y, sobre todo, a cuál decide regresar.

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